Teléfono: 91 444 85 98 Fax: 91 402 51 17
email info@espyme.com
Aprender a Emprender en el Siglo XXI 
El desempleo masivo es, hoy por hoy, el problema más importante que padece nuestro sistema de economía de mercado. Es un problema de las instituciones y poderes que salpica a todos los ámbitos de nuestra sociedad, y especialmente el de la juventud.
El desempleo juvenil significa principalmente una pérdida de recursos económicos, pero sus efectos no se dan solamente en este campo sino, en mayor medida, si cabe, en el propiamente social, en la estructura y funcionamiento de nuestro sistema de convivencia.
La demora en la emancipación de los jóvenes, su dependencia económica familiar y el progresivo deterioro de la autoestima y de la motivación en la búsqueda activa de empleo son sólo alguna de sus consecuencias. Y es que, de forma contraria a lo que muchos creen, la juventud está ansiosa por trabajar, ya que tener un empleo es condición indispensable para acceder a la independencia personal, la vida adulta, la seguridad vital, las perspectivas de futuro y la integración social.
Difícilmente conseguirán los jóvenes liderar el futuro de Iberoamérica si no somos capaces de remover los obstáculos al primer escalón de su socialización. Con toda razón los jóvenes de hoy se preguntan por qué las posibilidades de empleo son cada vez menores en Iberoamerica cuando es mayor que nunca el nivel de preparación y formación de quienes buscan su primer empleo. Si esta situación obedece a un fallo estructural de nuestro sistema económico puede resolverse mediante un ajuste de las mentalidades y situaciones concretas que favorezcan una solución adecuada a este problema.
Se apunta por numerosos expertos en la materia que para conseguir un crecimiento de la economía latinoamericana y reducir la cifra actual de desempleo, es necesario fomentar la creación de micro, pequeñas y medianas empresas.
Solamente así se cubrirá el doble objetivo de reducir el paro juvenil y crear riqueza.
La orientación del sistema educativo, los prejuicios y estereotipos con los que se identifica al empresario y las ventajas que se ofrecen a quien trabaja para el Estado, no favorecen la creación de empresas.
El entorno que rodea a los jóvenes iberoamericanos impide que éstos ni siquiera se planteen la posibilidad de emprender su propio negocio. Factores como la cultura del pelotazo, la falta de apoyo fiscal, la burocracia administrativa, el precio del dinero, la falta de información y otros muchos, han actuado como un freno para aquellos jóvenes que en un momento u otro de su vida vieron fracasados sus proyectos empresariales.
Los jóvenes empresarios tienen un papel fundamental en la labor de promover y despertar vocaciones empresariales, creando un marco adecuado para el correcto desarrollo empresarial. Un gran porcentaje de las pequeñas empresas son nuevos negocios creados y dirigidos por jóvenes emprendedores que empiezan.
Son los jóvenes empresarios los que hacen el futuro, con nuevas ideas, teniendo la responsabilidad de liderar el cambio social basado en unos valores éticos que ponen al hombre en el centro de la empresa.
Hacen falta jóvenes empresarios con valor para aceptar el desafío de desarrollar nuevas ideas, de mejorar las cualidades y las habilidades de sus colaboradores, y de asumir el riesgo inherente a una actividad en constante movimiento.
Con la creación de nuevas empresas los emprendedores conseguirán superar los desafíos de las décadas venideras, dirigiendo la iniciativa individual hacia un interés común. Si los emprendedores están unidos y preparados para enfrentarse con éxito al cambio y para sumarse a la consecución de objetivos comunes, triunfaran, ayudando a su país a conseguir un desarrollo económico sostenido.
Copyright 2005. Espyme Business School. Todos los Derechos Reservados.